Des-hacer la escuela para dejar de colonizar,
de someter, de oprimir.
Des-hacer la escuela para dejar de aniquilar,
de minimizar y de despotenciar.
Des-hacer la escuela para que no se pierda en
su tristeza, en su cansino y persistente ocaso.
Des-hacer la escuela, ¿para qué?
Para darle lugar a la palabra, al cuerpo y al deseo.
Para ir al juego abrigado de la inocencia, de la algarabía y de la fantasía.
Para darle lugar al encuentro, al afecto y a lo fecundo.
Des-hacer la escuela para HACER ESCUELA.