Un rincón donde mis palabras soplan el polvo de mis silencios. Poesías que emergen de mi cuerpo, como susurros, relámpagos o raíces. Una boca, mi boca, que dice, desarma, y despierta.
La plaza del barrio
quedó esperando tu sonrisa...
camina con su tristeza,
venerando y honrando
aquella belleza que no fue.