jueves, 3 de junio de 2021

Incomprensible.

  

Quizás sea momento de olvidar,

desempolvar mi espalda,

recoger lo que quedó,

renacer en otro horizonte,

abrir el corazón a lo que viene.

 

Se cansó mi barro,

que retozaba pleno

en el jardín insondable

de mi ser.  


Se cansaron mis talones,

sangrados y abatidos,

murieron incomprendidos

en el ocaso de mi atardecer.

 

La bronca aún queda,

falleciendo y renaciendo,

escondida en mi bosque

esperando un nuevo florecer.

 

Miro mi árbol caído,

inocente mis manos

recogen sus hojas,

al fin mis ramas descansan...

Me abrazo nuevamente

al cobijo de la esperanza.

 

Mi propio aliento se hizo ceniza,

el deseo se desojó como una flor,

se entregó al último abrigo.

 

El tiempo escapó de mi jaula,

relajado sacude su sangre,

despliega sus alas, 

vuela con la lluvia del infortunio.

 

La plaza del barrio,

se quedó esperando

tu sonrisa,

camina con su tristeza, 

venerando y honrando 

aquella belleza que no fue.

 

Misterioso universo, 

amargo avatar, 

presagio gris de esta vida, 

incomprensible desvelo, 

vos y yo,

juntos...

cuanto camino recorrido.